lunes, 26 de julio de 2010

Cortazar otra vez sabe como decir lo que quiero decir

La tarea de ablandar el ladrillo todos los dias, la tarea de abrirse paso en la masa pegajosa que se proclama mundo, cada mañana topar con el paralelepipedo de nombre repugnante, con la satisfaccion perruna que todo este en su sitio, el mismo hombre al lado, los mismos zapatos, el mismo sabor de la misma pasta dentifrica, la misma tristeza de la casa de enfrente...
Meter la cabeza como un toro desganado contra la masa trasparente en cuyo centro tomamos cafe con leche y abrimos el diario para saber lo que ocurrio en cualquiera de los rincones del ladrillo de cristal. negarse a que el acto delicado de girar el picaporte, ese acto por el cual todo podria trasformarse, se cumpla con la fria eficacia de un reflejo cotidiano. Hasta luego querido. Que te vaya bien.
apretar una cucharita entre los dedos y sentir su latido de metal, su advertencia sospechosa.Como duele negar una cucharita negar una puerta, negar todo lo que el habito lame hasta darle suavidad satisfactoria. tanto mas simple aceptar la facil solicitud de la cuchara, emplearla para revolver el cafe.
Y no es que este mal si las cosas nos encuentran otra vez cada dia y son las mismas.Que a nuestro lado haya el mismo hombre, el mismo reloj, y que la novela abierta sobre la mesa eche a andar otra vez en la bicicleta de nuestros anteojos, por que estaria mal??? Pero como un toro triste hay que agachar la cabeza, del centro del ladrillo de cristal empujar hacia afuera, hacia lo otro tan cerca de nosotros, inasible como el picador tan cerca del toro. Castigarse los ojos mirando eso que anda por el cielo y acepta taimadamente su nombre de nube, su replica catalogada en la memoria. No creas que el telefono va a darte los numeros que buscas.
¿Por que te los daria?? Solamente vendra lo que tienes preparado y resuelto, el triste reflejo de tu esperanza, ese mono que se rasca sobre una mesa y tiembla de frio. Rompele la cabeza a ese mono, corre desde el centro a la pared y abrete paso. Como cantan en el piso de arriba!, en esta casa hay un piso de al lado donde vive gente que no sospecha su piso de al lado y estamos todos en el ladrillo de cristal.
Y si de pronto una polilla se para en el borde de un lapiz y late como un fuego ceniciento, mirala, yo la estoy mirando, estoy palpando su corazon pequeñisimo, y la oigo, esa polilla resuena en la pasta de cristal congelado, no todo esta perdido.
Cuando abra la puerta y me asome a la escalera, sabre que abajo empieza la calle, no el molde ya aceptado, no las casas ya sabidas. La calle, la viva floresta donde cada insttante puede arrojarse sobre mi como una magnolia, donde las caras van a nacer cuando las mire, cuando avance un poco mas, cuando los codos y las pestañas y las uñas me rompa minuciosamente contra la pasta del ladrillo de cristal, y juegue mi vida mientras avanzo paso a paso para ir a comprar cigarrillos en la esquina.

1 comentario:

  1. sii, la calle! me encanta, nada esta dicho y todo comienza con la calle...

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